Quizás muchas veces cuesta un poco entender el alcance de la Web 2.0 a
l igual que resulta difícil ver el gran poder que tienen sus herramientas como canales de difusión y comunicación. Pero la situación que está viviendo Irán en estos días tras los comicios presidenciales nos muestra un poco hasta donde se puede llegar con estas herramientas 2.0. Las denuncias de lo que ocurre en las calles de Teherán no paran de llegar a diferentes redes sociales y comunidades en Internet. Impulsado por cibersimpatizantes opositores, espacios como Twitter, Facebook, YouTube o Flickr son actualmente los ámbitos de mayor libertad de expresión más allá de los esfuerzos del gobierno iraní de cortar las vías de conexión en Internet y en la telefonía móvil. A través de fotos y videos que se actualizan minuto a minuto, el resto del mundo se está enterando de lo que ocurre en el país asiático ante la irregularidad de las últimas elecciones presidenciales que permitieron la reelección presidencial de Ahmadinejad.

El ambiente estaba acalorado tras los comicios cuando se dieron a conocer los resultados. Inmediatamente cientos de ciudadanos protestaron en las calles acusando que hubo fraude, pero la situación empeoró cuando el mismo Consejo de Guardianes, máxima autoridad electoral en el país, admitió que hubo irregularidades en la votación. El organismo anunció que hubo más votos que votantes y los ciudadanos opositores salieron masivamente a las calles para marchar en contra del Gobierno. Sin embargo el catalizador principal para que el escenario empeore se produjo cuando comenzaron los arrestos y l
a represión de agrupaciones paramilitares contra las marchas de los ciudadanos opositores que denunciaban el fraude en las urnas.











La información continúa siendo escasa y los medios permanecen con un estricto control gubernamental sobre todo lo que publican. El Gobierno emitió una orden que limita el trabaj
o periodístico imposibilitando tomar fotografías y filmar videos de las multitudinarias marchas. Ante esta situación, fueron los ciudadanos quienes tomaron la iniciativa y se transformaron en los verdaderos comunicadores, mostrando los acontecimientos violentos en Teheran. Las prohibiciones provocaron que los ciudadanos iraníes redacten posts, tomen fotos y vídeos de los sucesos para luego publicarlos en las redes sociales y portales. El mundo se enteró de los detalles vía You Tube, Facebook y Twitter.

Lo “twitteamos”

En los últimos días Twitter se convirtió en el principal canal para informar y difundir estos sucesos en Irán. Este sistema de microblogging de 140 palabr
as tuvo el rol protagónico más importante porque resultó la herramienta más efectiva a la hora de contar lo que ocurría gracias a ser un servicio de fácil acceso a través de cualquier teléfono móvil.

Si lo que ocurre no puede ser mostrado en televisión por lo menos puede ser “twitteada” escribió un usuario de Twitter llamado “kaplanmyrth”. De esta manera los usuarios de Internet opositores al gobierno comenzaron a esquivar la censura impuesta para mostrar lo que ocurre y no se dice en los medios. Para evitar se capturados diferentes usuarios se aliaron en la Web estableciendo “servidores proxy”, o sea, ordenadores con conexión a Internet que son utilizados por personas dentro de Irán pero que pueden esquivar el bloqueo impuesto por el Gobierno. El “proxy” es un servicio que corre en una computadora que permite que otras computadoras se conecten a ella, y accedan a otras terceras. Por eso los usuarios iraníes están estableciendo un montón de “proxys” para que no puedan ser rastreados y que la información pueda fluir libremente sin ser censurada. A lo largo de la última semana, los usuarios de Twitter han cambiado en forma constante las posiciones de ubicación y hora para dificultar a las autoridades encontrar a los que verdaderamente envían los mensajes desde Irán. Además la movida estuvo también apoyada por ciudadanos iraníes que viven fuera de su país.

Iran09 twitteó:
“Confirmo que hay una estación Basij (milicia islamista) alrededor
de la plaza, y que disparan contra las personas desde el techo”. #iranelection”

Jadi twitteó:
“Las personas se siguen sumando a la manifestación. Coreando “¡Mousavi! ¡Mousavi! ¡recupera mi voto!” #IranElection

You Tube también tuvo un rol fundamental para que se puedan ver las imágenes de las protestas y, de esta manera, se transformó en un salón de proyecciones en la cuál los cibermilitantes opositores subieron videos captados por celulares y cámaras digitales mostrando las protestas que no exponían los medios masivos de comunicación.



Las im
ágenes de las víctimas de la represión son impactantes:




Cuando se pretende controlar lo incontrolable
Ante el fuerte control los medios de comunicación en Irán, el gobierno del presidente Ahmadinejad avanzó sobre un intenso monitoreo de iraní con vigilancias a sitios detectados como “problemáticos” que expresan opiniones y voces que son consideradas “antinacionales”, “obscenas” y hasta “antirrevolucionarias”. La persecución constante sobre sitios de voces disidentes se ha transformado en u
no de los principales objetivos de Ahmadinejad que ve a como un espacio incontrolable, ingobernable y peligroso. Pero Internet parece ser un mar demasiado grande como para tratar de acallar todas las voces y resulta casi ridículo intentar controlar todo lo que se “habla” en la Web. Supervisar todas las actividades online es evidentemente una tarea superadora y la información se filtra por espacios creados por los mismos ciudadanos.

En el mundo actual ya nada es lo mismo y cuando muchas veces se habla de las bondades de las nuevas tecnologías es preciso mencionar la oportunidad que éstas brindaron a las comunidades para contar, denunciar o mostrar sus historias. La Web 2.0 permitió esta especie de “democratización” de la emisión de los mensajes en donde cada persona puede ser un “corresponsal” que sube a Internet sus textos, sus videos a través de distintas herramientas.










De esta manera, la cantidad de información producida por los usuarios iraníes desbordó cualquier intención de censura y expusieron todos los acontecimientos que “no se quisieron mostrar”. El hecho representa, hasta el momento, el caso más ejemplificador del poder real que tiene la Web 2.0 y muestra su conceptualización en la interactividad que produjeron los ciberactivistas desde los diferentes canales que utilizaron, como Twitter, Facebook y You Tube, e ilustra su filosofía bajo la idea de “participación colectiva”.

Fotos 2 y 3 via AFP