Ya sea como parte de una estrategia comunicacional de una campaña electoral o de una gestión gubernamental, los políticos deben encontrar nuevas y mejores formas de comunicarse con los ciudadanos, no a través del filtro editorial representados en los medios de comunicación tradicionales, sino de manera directa a fin de que el mensaje no se desvirtúe. Este es el gran reto que hoy día debe enfrentar el político y que puede superar si utiliza de forma correcta las Nuevas Tecnologías de la Comunicación.

Claro que la utilización de las herramientas de la Web 2.0 permite esto, como también exponen de otra forma a los dirigentes políticos, quienes deberán entender el cambio de paradigma comunicacional que estamos atravesando. Se debe comprender que Internet 2.0 y sus aplicaciones tienen mecanismos de funcionamiento muy distintos a los de los medios tradicionales.

El PRO liderado por Mauricio Macri, uno de los actores más importantes en las próximas elecciones legislativas de Argentina del 28 de junio, tuvo recientemente inconvenientes con la creación de páginas falsas con motivo de campañas en su contra. Entre los sitios que están dando un importante dolor de cabeza a más de uno dentro del PRO se encuentra una página apócrifa en Twitter que se suma a una experiencia anterior cuando había ocurrido algo similar con un perfil de Facebook del Jefe Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.

El caso es un ejemplo claro que permite analizar acciones y reacciones dentro del mundo de la Web 2.0. De hecho, la respuesta de los asesores de campaña del PRO no fue la más acertada ya que se limitaron a quejarse y tratar de contactarse con las empresas -Twitter y Facebook en este caso- para realizar el reclamo correspondiente y que se prosiga con la baja del espacio falso. Marcos Peña, secretario de Gobierno de la gestión macrista, dijo: “una vez que nosotros hacemos el reclamo ambas empresas tardan unos días en darlo de baja, con lo cual es difícil identificar a los culpables de la campaña sucia”.




Habría que preguntarse de que sirve realmente esta clase de reacción. ¿Sirve quejarse de lo que otras partes hacen con las herramientas de la Web 2.0? Esta reacción de lamento y fastidio no hace más que demostrar cierta ingenuidad de parte de los políticos: utilizan las herramientas pero parece que aún están lejos de entender su filosofía.

Este tipo de experiencias se transforman en verdaderos “cachetazos” para los políticos que utilizan las herramientas de la Web 2.0. Sin embargo, donde hay crisis también hay oportunidad, y se logran interpretar correctamente estas experiencias se podrán obtener valiosos aprendizajes que lograrán traducirse en beneficios en el futuro a la hora de tomar decisiones y de abordar los nuevos canales de comunicación que presenta Internet.

La política 2.0 expone de otra forma a los dirigentes políticos, quienes deben entender el cambio de paradigma comunicacional que estamos atravesando.

El uso de las herramientas digitales exige aceptar las reglas de juego del mundo 2.0 que está circunscripto por lo que los ingleses denominan un "trade-off"; o sea que la situación implica una pérdida de algo a cambio de obtener otro beneficio. Por ejemplo, cuando el político usa Facebook está expuesto a que obtenga un gran apoyo de miles de fans:











Pero también está expuesto a esto:








Sin embargo, tras realizar un trabajo serio en materia de ePolítica, el fruto más importante que se recoge es el de obtener un dialogo directo con el ciudadano, que en sí, es el “modus operandi” de la Web 2.0. Si un político no está dispuesto a tolerar este "ida y vuelta" mucho más directo y exponerse de tal manera, la Web 2.0 puede resultarle un verdadero dolor de cabeza. Aunque, al mismo tiempo, el no participar de estos espacios los dejará en desventaja para e futuro próximo. Quizás, el político debería hacer otra lectura al respecto para entender que se puede arriesgar a que le digan más cosas en la cara a cambio de influir en la gente directamente.

Fuente de las declaraciones: Diario Clarín