Las herramientas de Internet definitivamente ayudan. Los beneficios que puede traer una coordinada utilización de estas aplicaciones que brinda actualmente el mundo virtual pueden ser innumerables. Entre diversos aspectos a tener en cuenta, debemos destacar uno fundamental: la potencial influencia en el mundo de las ideas.

El mundo de la política y sus actores deben entender y ver el mundo de posibilidades que se abre delante de ellos. Por eso, los políticos deben ponerse en acción ya. Deben armar estrategias planificadas que permitan la adopción de las nuevas herramientas de intercambio de información en internet, como las redes sociales y los blogs, para ganar la guerra de las ideas.

En 2008 las nuevas tecnologías e Internet llevaron a Barack Obama directo a la Casa Blanca. Para que esto sea posible se planeó una sucesión de etapas distinguidas por acciones de marketing específicas para cada momento. Una que lograba determinar las tácticas a utilizar en las elecciones primarias, otra para las presidenciales y una para el período postelectoral.

Los resultados hoy están a la vista; Obama mantuvo estrategias activas de comunicación en la transición y proyecta desarrollarlas amplificándolas con el correr del tiempo. Hillary Clinton, Secretaria de Estado del presidente norteamericano, manifestó en una oportunidad reciente: “No hay duda de que apenas rascamos la superficie de lo que podemos usar para comunicarnos con la gente en todo el mundo”.









El frenesí que hay en el mundo político con las herramientas de la red 2.0 es alto y su aplicación de aquí en más tendrá que ver con la diplomacia virtual. Es que el plan de Obama y compañía estará encaminado a desarrollar estrategias en materia de política internacional, sobre todo ofreciendo espacios de expresión que permitan la promoción de la democracia en aquellos países que no tienen relaciones muy amenas con Estados Unidos. Hay tres países que geopolíticamente son vistos con cautela: China e Irán en primera instancia y Rusia en un segundo lugar. En cada una de las capitales de estos países existe, desde hace años, una presencia importante de usuarios que navegan por la web. Sin embargo, en China e Irán ya son varios los casos conocidos de censura por parte de estos Gobiernos -la última censura conocida fue en You Tube- .

El caso chino es uno que trae especial preocupación al Gobierno de Obama. Hace un mes se dio a conocer un informe elaborado por la ONGChinese Human Rights Defenders” (CHRD) en el cual se advierte sobre las perfecciones que logró el Partido Comunista de China en los últimos años para incrementar la censura en Internet.

El alcance de Internet comenzó a preocupar a más de un Gobierno. Las regiones más afectadas por actos de censura son Asia y África y, generalmente, el control político asecha sobre temáticas relacionadas con la sexualidad, la cultura y la religión. Los mecanismos de presión se practican específicamente sobre disidencias en los hábitos sociales o las normas. En este sentido, China logró una alta sofisticación a la hora de monitorear y filtrar los contenidos en la red, pero hay que tener en cuenta que muchos de los softwares que permiten este control exhaustivo sobre Internet son desarrollados por compañías norteamericanas.






El trabajo de promover los valores democráticos en otros países puede dar frutos significativos de acuerdo a lo que expresó Hillary Clinton. Las herramientas a utilizar van desde Facebook, blogs hasta sitios webs en diferentes idiomas como árabe, farsi, urdu y ruso. Desde Washington piensan que éstas se pueden transformar en importantes armas para conquistar el mundo de las ideas y doblegar a los pensamientos extremistas.

La manera más fácil y efectiva de alcanzar algunas de las metas diplomáticas que cada Gobierno tiene en mente, se beneficiará de una acción aplicada específicamente a Internet. Para ello es necesario un nuevo enfoque en relación a la comunicación, uno que deberá estar emparentado con la utilización efectiva y estratégica de la Web 2.0 y las tecnologías de redes sociales.

Comenzó la era de la Diplomacia 2.0.

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